lunes, 25 de mayo de 2009

la infeliz

Hay una infeliz durmiendo plácidamente en mi recámara. No se trata de una extraña, sino de una mujer que ha vivido conmigo los dos últimos años de mi vida. No me sorprende, por supuesto que no; sólo me basta recordar cuántos años tardé en ir a un dentista después de la primera molestia, o en ir al oculista luego de los mareos causados por la lectura. Así como a otros les parece agradable el ver cómo una vaca se va poniendo gorda o cómo a un árbol le van naciendo manzanas, a mí me seduce el ver de qué manera a todo se lo va llevando la chingada. No voy a defender las sinrazones del relativismo pues cualquiera tendrá una mejor tesis que yo. Lo que quiero decir es que mientras esa mujer duerme en mi cama yo tengo que estar pudriéndome frente a la televisión y masticando una caja de cereal viejo cuyo contenido tardará años en acabarse. ¿Cómo puede dormir tan tranquila? Me imagino que piensa que el día siguiente será exactamente igual al de ayer y también al de hoy. No se equivoca, el paisaje de nuestro zoológico cambia muy poco, a veces se muere un mono, nace un antílope o las jaulas están más limpias, pero en esencia siempre es lo mismo. Entro a nuestra habitación y coloco una silla frente a nuestra cama. Me desnudo y acomodo mi ropa muy bien doblada dentro del clóset. Ella no percibe mis movimientos porque está soñando con nuevas cremas y autos que van a más de cien en una autopista. Me siento en mi silla de madera y lentamente tiro del edredón que la cubre hasta el cuello: me emociona saber que bajo ese montículo de trapo se encuentra un cuerpo tibio y resistente. Debido a que la perra es friolenta me veo obligado a repetir la operación dos veces más, primero una cobija de lana y después una sábana amarilla: la cobija se desliza torpe, ondulándose como una boa en la maleza, la sábana en cambio vuela como si se la llevara el viento. Ahora está a disposición de mis ojos: su desnudez refutada sólo por sus corrientes pantaletas blancas. Se me ocurre que puedo comer cereal mientras miro su cuerpo, así que voy a la cocina y vuelvo con mi cajita de maizoro. ¿Cómo puede estar dormida si apenas son las dos de la mañana? El frío en su piel comienza a despertarla e instintivamente busca las cobijas. No hay nada, el edredón, la cobija y la sábana están en mi poder. En cuanto se despabila y tiene conciencia de su situación, comienza a ladrar. -Devuélveme las cobijas, pendejo -me dice reprimiendo un bostezo. Cómo me gusta su voz. Me gusta tanto como escuchar el sonido que hacen los hielos al caer dentro de un vaso. -Mientras tú duermes yo tengo que estar dando vueltas de aquí para allá como un león. -Ese es tu problema, déjame dormir. Me he acostumbrado a su falta de amor y a su cinismo. En contraparte ella sabe que jamás le devolveré las cobijas si no se me da la gana, no sólo porque tengo músculos más sólidos sino porque soy más obstinado. Ella lo sabe. -Por cada cereal que atrapes con la boca te devolveré una cobija -le propongo. -No hagas estupideces, por favor... Sabe bien que ese no es el camino, ¿no es una estupidez mucho más grande estar dormida a las dos de la mañana? Dejamos pasar un minuto y después ella pone manos y rodillas sobre la cama: es una leona de ancas suaves y tensas. -Está bien, dame de comer -dice. Le arrojo una hojuela de maíz que rebota en su mejilla, no tiene buenos reflejos, ¿cómo los va a tener si se la pasa dormida toda la noche? -¡Hijo de puta, no las tires tan lejos! -se queja. Me imagino que mientras ella abre la boca esperando atrapar una hojuela, otro hombre la penetra por el culo -siempre he sido bueno para construir en mi mente este tipo de imágenes. Continuamos nuestra actividad varios minutos más hasta que la zorra cumple con la cantidad convenida. -Ya está, ahora cumple tu parte -exige. No tengo inconveniente en devolverle las cobijas y las arrojo a sus pies. Ella tira al piso las hojuelas que cayeron fuera de su boca mientras yo me masturbo viendo como va en cuatro patas de un lado a otro de la cama. Una vez concluidas nuestras tareas, ella vuelve a enrollarse en esos absurdos trapos multicolores y yo regreso a la sala para encender el televisor, ¿no es una maldita puta infeliz?

recorriendote

RecorriÉndoteQuiero morder tu carne,salada y fuerte,empezar por tus brazos hermososcomo ramas de ceibo,seguir por ese pecho con el que sueñan mis sueñosese pecho-cueva donde se esconde mi cabezahurgando la ternura,ese pecho que suena a tambores y vida continuada.Quedarme allí un rato largoenredando mis manosen ese bosquecito de arbustos que te crecesuave y negro bajo mi piel desnudaseguir después hacia tu ombligohacia ese centro donde te empieza el cosquilleo,irte besando, mordiendo,hasta llegar allía ese lugarcito-apretado y secreto-que se alegra ante mi presenciaque se adelanta a recibirmey viene a míen toda su dureza de macho enardecido.Bajar luego a tus piernasfirmes como tus convicciones guerrilleras,esas piernas donde tu estatura se asientacon las que vienes a mícon las que me sostienes,las que enredas en la noche entre las míasblandas y femeninas.Besar tus pies, amor,que tanto tienen aun que recorrer sin míy volver a escalartehasta apretar tu boca con la mía,hasta llenarme toda de tu saliva y tu alientohasta que entres en mícon la fuerza de la mareay me invadas con tu ir y venirde mar furiosoy quedemos los dos tendidos y sudadosen la arena de las sábanas.

sábado, 23 de mayo de 2009

carta a satan

Querido Satán :
No se por qué estoy haciendo esto, lo único que tengo claro es que me apetece, me sale de dentro, así que vas a tener que escucharme.
Los años pasan, ¿Té das cuenta ? Poco a poco, casi ni te enteras, pero un buen día te paras a pensarlo y te percatas de que ya no eres aquel niño, (¿recuerdas ? ese que decía tantas tonterías) ; y de que las cosas se van complicando. Bueno, esto no es del todo cierto : siempre han sido difíciles, pero de niño no las entiendes y por lo tanto no te preocupan. Y entonces llega ese día y al hacer balance ves que se te han acumulado un montón de preguntas sin respuesta, de consecuencias sin causa, y de causas sin sentido. Y sabes que tienes que seguir creciendo con todo eso, porque es evidente que no vas a encontrar las soluciones a esos cabos sueltos, y tampoco te las va a decir nadie. (Probablemente porque no existen). Y así es como llegamos a un punto en que esta cosa redonda que flota en el espacio, se encuentra de pronto llena de gente a la que parece importarle una mierda que nos estemos matando unos a otros, que otros miembros de la especie no tengan ni para malvivir o que estemos roiendo poco a poco el mismo suelo que nos aguanta.
menfhysto

martes, 19 de mayo de 2009

INDIFERENCIA

LA VEO Y SIENTO Q NO LA CONOZCO,
Q ES ALGUIEN Q HIBA PASANDO Y SE DETUBO A PREGUNTAR LA HORA ,
SIENTO IGUAL Q CUANDO EL TIPO Q DESPACHA LA GASOLINA
M PREGUNTA LA CANTIDAD Q LE VOY A COMPRAR ,
NO C CUANDO PASO , SI FUE DE REPENTE ,
O GRADUAL ESTA INDIFERENCIA ,,,
CUANDO TRATO D PENSAR UN RECUERDO
BONITO Q TUVE CON ELLA ,SIENTO Q ES DE OTRA PERSONA
LA Q ESTOY RECORDANDO ..

ME DI CUENTA TARDE !

Por fin lo he descubierto,
vivo en mi propia falsedad,
he creado un horizonte
que no me corresponde,
soporto lo insoportable,
sufro las ignominias,
la certeza y los caminos
que he creado en mi mentira
empiezan a entrecruzarse
para crear la histeria de mi vida.
Escucho pero no oigo,
mi conciencia es la perdición,
abro frentes sin sentido
para seguir batallando
y no darme el respiro
de la sutil meditación,
acelero siempre a fondo,
no levanto el pie del acelerador,
voy siempre buscando respuestas,
a preguntas que nunca me he hecho
y no tienen el sentido de la realización.
Dando bocanadas al humo
para intoxicarme de dolor,
no encontrar soluciones
en el puerto del sentir,
ni querer descubrir
la esencia del pervivir,
dando piruetas acrobáticas
cuál payaso en el circo,
sin desear ser reído,
deseando ser perdidoen el pozo del olvido.
Me doy cuenta ahora,
he creado la fábula de una historia,
sin moraleja, ni dedicatoria,
llevo escribiendo un cuento
para olvidar el pasado,
he creado un sainete
con unos momentos extraños.
Sin sentido y con pasión
he mentido a mi razón,
debo volver a la senda
de un humilde ruiseñor,
la dureza que demuestro
con las sonrisas al viento,
deben ser aniquiladas
y volver al sentimiento,
quiero ser de nuevo,
de nuevo un … caballero.

HOY TENGO GANAS

Hoy tengo ganas de que un airecillo me respire hondo sin olor a muerto, tengo ganas de agarrar a chingadazos a la impiedad, tengo ganas de soltar a los animales del zoológico y de rezar a afuera de los manicomios, tengo ganas de soltar a los pájaros ,a los locos , a los presos, ponerlos en los mas alto de la ciudad y curarles sus heridas .Hoy tengo ganas de que las calles se vuelvan mas anchas , menos esbeltas, y poder pasar mi cuerpo sin que me hagan daño .Hoy tengo ganas de que las nubes agarren el color de una casa de infancia .Hoy amanecí con ganas de incendiarme y volverme tabaco. Hoy tengo ganas de ensuciar el mármol de los panteones. Hoy ,vomito en la plaza ; tu nombre , el nombre de la violencia , las medallas, los templos , los libros , las fotografías , los policías , las verdades amargas , el olvido del ángel custodio , la risa del asesino , el desdén de los felices , la lastima de los infelices ,el patíbulo, los hospitales, los cigarros, los títulos , las doctrinas , la historia de este pueblo en vilo , el orgullo , los discursos , la fundación del invierno , el éxito , el rosario de mentiras ,el vino de marca, la estampita de Montserrat, las prostitutas tristes ,el norte de mi cáncer , la quietud de los nacidos ancianos , las plumas , la mochila de cuando era niño , la comida que se gana con trabajo ,la ciudad entera, la sangre de cristo , la taberna en donde me emborraché por primera vez , el sudor que origina el infierno , el rechinar de una cama, los gritos de los que no dicen nada ,el hambre de tres días, la promesa de dios a los enfermos ,el encierro, la moneda que gané y que me originó una hoguera en la mano, mi dolor en la costilla, la cicatriz que se abre en flor al oír tu nombre, las memoria de Job, la noche que viajé yéndome de mí, el sueño que dijimos bajo la lluvia . Hoy tengo ganas de que los años se me hagan polvo. Hoy tengo ganas de vomitar todo eso que llevo en el vientre, y ponerlo ahí, en la plaza publica, ¡para que se lo coman los perros!