martes, 4 de agosto de 2009

un dia comun

La mañana del sábado siete de julio me levanté maldiciendo al mundo.
Eso es lo que hago todas las mañanas,
maldecir al mundo por abrir los ojos y encontrarme de nuevo conmigo mismo.
Qué bueno que no tengo un perro porque le patearía el culo todas las mañanas.
Pero tengo una mujer.
Así que para evitar violencias absurdas me visto en silencio,
me calzo los zapatos y salgo a la calle
. ¿Qué día es hoy?,
me pregunto, es justo la mañana del siete de julio.
Pienso en la noche anterior,
en los amigos que me acompañaron en la juerga estúpida.
Aún tengo cocaína en los bolsillos,
un gramo que a estas horas de la mañana me parece una tonelada.
¿Por qué carajos no lo consumí todo anoche?
Ahora tengo que comenzar de nuevo.
ya que.........

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